Virga

Katarzyna Krenz poezja
Jacek Krenz akwarele

Virga – suchy deszcz

deszczu naznaczony klątwą czasu
który nigdy nie masz się dokonać
nim dotkniesz ziemi spękanej
nim z wiosną pędom młodej trawy
soki początku dasz i drogę wzrostu
bezpłodny odchodzisz na powrót do nieba

ogród umiera bez wody
jesteś moim deszczem majowym
ja jestem twoją ziemią jałową

biegłeś obietnicą ku mnie, nadzieją
lecz jak ulewa, co z życiem uszła
swego jedynego przeznaczenia
elipsą powietrza ulotną, lotną parą
powróciłeś, deszczu, nie-deszczu
do domu w chmurze wysokiej

umiera ogród bez wody
miałeś być moim deszczem majowym
a ja rajskim ogrodem twoim

wołam cię w modlitwie, przyzywam
chwytając kroplę za skrzydło z kamienia —
czekałam tyle i wciąż czekam
jeszcze widzę twój lot ku mnie
trzymam w dłoniach pusty obraz
virga – suchy deszcz niespełnienia

i stałam się deszczem, a ty moją ziemią
i jestem jak ten martwy ptak
jak sucha kropla, która cię nigdy nie napoi

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Lejana y sola 8

Kinga Szpuler

Rafael Alberti, Canción 1, del poemario Baladas y canciones del Paraná (1953-1954)

Canción 1

¡Bañado del Paraná!
Desde un balcón mira un hombre
el viento que viene y va.

Ve las barrancas movidas
del viento que viene y va.

Los caballos, como piedras
del viento que viene y va.

Los pastos, como mar verde
del viento que viene y va.

El río, como ancha cola
del viento que viene y va.

Los barcos, como caminos
del viento que viene y va.

El hombre, como la sombra
del viento que viene y va.

El cielo, como morada
del viento que viene y va.

Ve lo que mira y mirando
ve sólo su soledad

(Belek s.f.)

Pieśń 1

Rozlewiska Parany!
Z balkonu człowiek, sam, patrzy
na wiatr, co dmie tu i tam.

Widzi przepaście ruchome
wiatru, co dmie tu i tam.

Konie, jak twarde kamienie
wiatru, co dmie tu i tam.

Łąki, jak morze zielone
wiatru, co dmie tu i tam.

Rzekę, jak tren powłóczysty
wiatru, co dmie tu i tam.

Statki, jak drogi dalekie
wiatru, co dmie tu i tam.

Człowieka, jak cień nieważki
wiatru, co dmie tu i tam.

Niebo, jak wielką siedzibę
wiatru, co dmie tu i tam.

Widzi, bo patrzy, lecz tylko
samotność swą widzi tu i tam.

(Alberti 198: 366)

El poema Canción 1 se compone de nueve estrofas muy cortas: la primera cuenta tres versos y otras solo dos. Es una canción, entonces bastante evidentes son los versos octosílabos en todos los casos, con excepción del verso inicial y terminal. A primera vista el poema puede parecer una canción infantil, sin embargo, no lo es cuando nos concentramos en el contenido y el contexto biográfico de la obra.

Al terminar la Guerra Civil Española Rafael Alberti se exilió en Argentina, donde pasó 23 años. Allí, pudo desarrollar sin problemas su actividad literaria y era un artista muy apreciado. En este país nació también su hija Aitana. En general, llevó una vida muy buena, no obstante, extrañaba mucho España. Esta añoranza la encontramos en todos sus poemas de este período, también en el poemario Baladas y canciones del Paraná. En este contexto, la obra de Alberti adquiere el significado muy profundo y evocador. El agua es un símbolo de la frontera entre su patria y el país de su exilio, en aquel momento pensaba que ya no podía volver a España.

En la canción vemos una descripción del paisaje pampeano de Argentina por el que fluye el majestuoso río Paraná. Está claro, que en este caso nos encontramos con una obra autobiográfica. El poeta está observando el panorama hermoso, aunque sus pensamientos giran en torno a su interior. En el poema leemos una serie de comparaciones: “Los caballos, como piedras/ del viento que viene y va; Los pastos, como mar verde…; El río, como ancha cola…; Los barcos, como caminos…; El hombre, como la sombra…; El cielo, como morada….” En solo un instante descubrimos el motivo principal del texto que es el viento, porque en cada estrofa se repite el estribillo simple: “del viento que viene y va”. Con este elemento está vinculada la dominante semántica de la obra, es decir, con las comparaciones y la repetición del estribillo tenemos la impresión de ver los soplos del viento moverse. La descripción influye mucho sobre la imaginación del lector. Asimismo, el viento simboliza los pensamientos del yo poético que no pueden dejarle en paz. La conclusión triste de la canción es que él que la canta se siente muy solo.

La traducción polaca, como el texto original, parece bastante sencilla. Sin embargo, la traductora tuvo que buscar las palabras apropiadas que expresasen los movimientos del viento y salvaran este ritmo característico de la canción. Logró este objetivo con mucho ingenio. Solo en el último verso del poema el orden de las sílabas está trastornado, las hay nueve.

Como siempre, en las traducciones de Irena Kuran-Bogucka destaca la calidad de las palabras escogidas, de las asociaciones que podía inventar; tenemos la impresión que pensaba con imágenes. Por un lado, parece que éste no sea el vocabulario complicado, pero por otro, todo senta a la perfección. La traducción refleja muy bien las intenciones y los sentimientos del autor.

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Leyana y sola 7

Kinga Szpuler

Rafael Alberti, Fragmentos del poema Toro en el mar, del poemario Entre el clavel y la espada (1939-1940)

Toro en el mar
(Elegía sobre un mapa perdido)

1

A aquel país se le venían diciendo
desde hace tanto tiempo.
Mírate y lo verás.
Tiene forma de toro
de piel de toro abierto,
tendido sobre el mar.
( De verde toro muerto )

3

Eras jardín de naranjas.
Huerta de mares abiertos.
Tiemblo de olivas y pámpanos,
los verdes cuernos.
Con pólvora te regaron.
Y fuiste toro de fuego.

4

Le están dando a este toro
pastos amargos,
yerbas con sustancia de muertos,
negras hieles
y clara sangre ingenua de soldado.¡Ay, qué mala comida para este toro verde,
acostumbrado a las libres dehesas y a los ríos,
para este toro a quien la mar y el cielo
eran aún pequeños como establo!

(Alberti, 1990: 65)

Byk na morzu
(Elegia o straconej mapie)

1

Tak mówią temu krajowi,
mówili zawsze, od lat:
Spójrz na siebie, a zobaczysz.
Twój kontur to byka kształt
to kształt skóry z byka zdartej,
skóry na morzu leżącej
rozciągniętej tam na płask.
(Zielony to byk, byk martwy)

3

Byłeś gajem pomarańczy
i ogrodem mórz swobodnych.
Oliwkami, winoroślą
drżały twe zielone rogi.
Proch strzelniczy cię osypał.
I stałeś się bykiem z ogni.

4

Wciąż dają temu bykowi
pokarmy gorzkie:
trawy z ciał martwych wyrosłe,
żółci czarną gorycz,
krew żołnierzy, jasną i prostą.Jakże to smutna pasza dla byka z zieleni,
który przywykł do pastwisk i do rzek rozległych;
dla tego byka, któremu bezmiar mórz, nieba ogrom
nazbyt ciasną były oborą.

(Alberti 1986: 230)

El ciclo Entre el clavel y la espada es la primera obra escrita por Rafael Alberti en el exilio. El poeta fue forzado a abandonar su país a principios del año 1939. Primero se fue a París y un año más tarde a Buenos Aires en Argentina. Las circunstancias políticas, es decir, la dictadura de Franco, la Guerra Civil y la muerte trágica de Federico García Lorca, le indujeron a desamparar España. Entendemos bien sus motivos: la amargura, el temor y la falta de esperanza. Todo esto lo encontramos en el poemario mencionado. Toro en el mar es una parte del ciclo, contiene 29 fragmentos cortos de diferentes longitudes, escritos en versos libres, que crean un comentario muy crítico sobre España: su pasado, presente y futuro. En este trabajo vamos a analizar tres fragmentos del texto.

Ya el título nos sugiere el tema del poema, es una metáfora en la que se compara España con el toro. Podemos decir que en esta figura retórica se esconde la dominante semántica de la obra. Observamos y juzgamos a España como un ser vivo y consciente, con todas sus ventajas y desventajas. Este es un motivo muy conocido en la cultura española y evidentemente produce una serie de asociaciones; es un animal peligroso, imprevisible y el protagonista de la corrida, una fiesta cruel y llena de sangre.

La primera parte cuenta siete versos, incluso uno en paréntesis. El número de las sílabas varía de siete a doce. El autor constata que España parece un toro, es como un cuero taurino encontrándose en el mar. Es verde y el color simboliza la muerte. El autor cambia el objeto al que se dirige, una vez a los lectores y otra vez a su país. Quizás esté pensando en voz alta y hable con si mismo.

En la parte número tres, vemos solo dos estrofas: una de cuatro y una de dos versos. Alberti se dirige directamente al toro; habla sobre el pasado de España y las turbulencias dramáticas que ocurrieron en el país. Para lograr un efecto más intenso, usa una metáfora muy plástica: “Eras jardín de naranjas./ Huerta de mares abiertos.” Al leerlo nos imaginamos una tierra paradisíaca, tranquila y feliz. Con la imagen contrastan los dos últimos versos del fragmento que describen los cambios en la imagen del país: “Con pólvora te regaron./ Y fuiste toro de fuego.” La simbología es muy clara, o sea, en el país estalló la guerra y él cambió sus rasgos diametralmente.

En el cuarto fragmento hay dos estrofas, de cinco y de cuatro versos. La primera describe el presente de España. En el país sigue la guerra en la que hay muchas víctimas. Una vez más el poeta se sirve de una metáfora horripilante, aunque muy significativa: “Le están dando a este toro/ (…)/ yerbas con sustancia de muertos”. El país está impregnado de sangre de los soldados. En la última estrofa Alberti hace un comentario amargo hacia su patria: “¡Ay, qué mala comida para este toro verde”. Lo que ocurre en España es muy amargo y triste. Sin embargo, el poeta sabe las causas de la situación, las ve en su avidez y soberbia: “para este toro a quien la mar y el cielo/ eran aún pequeños como establo!”

Lo que se hace notar en la traducción polaca es un verso adicional en la primera parte del poema. No conocemos los motivos de esta decisión. Teniendo en cuenta el cuidado, la paciencia y el talento con los que Irena Kuran-Bogucka realizaba su trabajo, tenemos que creer que tenía sus razones. Sin embargo, esto lo podemos definir como un incumplimiento de las reglas de traducción. Por otro lado, tenemos que admitir que la versión polaca, generalmente, da una impresión muy buena.

Al leer el poema en voz alta observamos una mayor regularidad de los versos, es decir, hay más versos octosílabos (en el texto español hay ocho y en polaco catorce). El texto original está escrito en versos libres, por eso no podemos definir cuántas sílabas en la traducción son correctas. Evidentemente, la traductora tiende a la forma más normalizada. Una vez más tenemos que apreciar su capacidad para ponerse en el lugar del sujeto lírico y parafrasear lo escrito con palabras muy afortunadas. Sobre todo los epítetos hacen una buena impresión: “gaj pomarańczy; ogród mórz swobodnych; trawy z ciał martwych wyrosłe; krew żołnierzy, jasna prosta; smutna pasza”. No solo leemos el texto, nos lo imaginamos, vemos las escenas y los paisajes. En la introducción de la antología polaca leemos las palabras de la traductora:

Esta parte presenta la imagen del país atormentado, muriendo, hundiéndose. Presenta todo el terror de la guerra, de los tiempos de los que el poeta aún demasiado se había acordado. Ahora quiere describirlo, salvarlo del olvido, para que se grabe en la memoria de sus compañeros en la miseria, para que llegue a los que no lo habían conocido. (Alberti 1986: 50) [traducción propia]

Lejana y sola (6)

Kinga Szpuler

Rafael Alberti

3.2.2. Los ángeles muertos, del poemario Sobre los ángeles (1929)

Los ángeles muertos

Buscad, buscadlos:
en el insomnio de las cañerías olvidadas,
en los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras.
No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube,

unos ojos perdidos,
una sortija rota
o una estrella pisoteada.

Porque yo los he visto:
en esos escombros momentáneos que aparecen en las neblinas.
Porque yo los he tocado:
en el destierro de un ladrillo difunto,
venido a la nada desde una torre o un carro.
Nunca más allá de las chimeneas que se derrumban,
ni de esas hojas tenaces que se estampan en los zapatos.

En todo esto.
Más en esas astillas vagabundas que se consumen sin fuego,
en esas ausencias hundidas que sufren los muebles desvencijados,
no a mucha distancia de los nombres y signos que se enfrían en las paredes.

Buscad, buscadlos:
debajo de la gota de cera que sepulta la palabra de un libro
o la firma de uno de esos rincones de cartas
que trae rodando el polvo.
Cerca del casco perdido de una botella,
de una suela extraviada en la nieve,
de una navaja de afeitar abandonada al borde de un precipicio.

(Poemas del alma s.f.)

Anioły martwe

Szukajcie ich, szukajcie:
wśród bezsenności ścieków dawno zapomnianych
w korytach rzek zdławionych śmietnika milczeniem.
Nie opodal kałuż, które nie potrafią zatrzymać odbicia chmury,

ani oczu zgubionych,
ni złamanej obrączki,
ni gwiazdy wdeptanej w ziemię.

Bowiem ja je widziałem:
w rumowiskach, które na jeden moment mgła wynuży.
Bo ja ich dotykałem:
tam, gdzie leżą wygnane zwłoki cegły martwej,
co ongiś w nicość spadła z wozu albo z wieży.
Nie dalej niż kominy walące się w gruzy,
niż owe liście, co w buty wczepiają się uparcie.

W tym wszystkim.
A też w tych wiórach wędrownych, które spalają się bez jednej iskry,
w tych dręczących koślawe meble nieobecnościach grząskich,
niezbyt daleko od imion i znaków, które zastygły na murze.

Szukajcie ich, szukajcie:
pod kroplą wosku, która pogrzebała słowo książki
lub podpis w rogu jednej z owych listu kartek,
jakie lecą niesione wirującym kurzem.
Obok czerepu potłuczonej butli,
obok podeszwy zgubionej w śniegu śliskim,
tuż obok ostrze brzytwy poniechanej na skraju czeluści.

(Alberti 1986: 197)

Para poder interpretar el poema tan conmovedor como Los ángeles muertos, sobre todo, tenemos que conocer los motivos y el contexto biográfico de su autor. El poemario Sobre los ángeles de Rafael Alberti fue un choque para sus lectores, acostumbrados a los poemas clásicos, armoniosos y previsibles. A la hora de escribirlo, el poeta y a la vez pintor era bastante conocido y apreciado. A pesar de su edad de solo 27 años, el poeta estaba desesperado y tuvo una grave crisis nerviosa. En su vida personal había vivido muchos momentos difíciles. Por un lado, los problemas personales: la pobreza, la muerte de su padre, una enfermedad pulmonar; por otro, la situación sociopolítica muy complicada: los ecos de la primera guerra mundial, pandemia de gripe española, la dictadura de Primo de Rivera, el ambiente en el país cambiándose. En aquel tiempo Alberti buscaba nuevas formas de su expresión artística. Lo describe detalladamente en las memorias La arboleda perdida:

¿Qué hacer, cómo hablar, cómo gritar, cómo dar forma a esa migraña en que me debatía, cómo erguirme de nuevo de aquella sima de catástrofes en que estaba sumido? Sumergiéndome, enterrándome cada vez más en mis propias ruinas, tapándome con mis escombros, con las entrañas rotas, astillados los huesos. Y se me revelaron entonces los ángeles, no como los cristianos, corpóreos, de los bellos cuadros o estampas, sino como irresistibles fuerzas del espíritu, moldeables a los estados más turbios y secretos de mi naturaleza. Y los solté en bandadas por el mundo, ciegas reencarnaciones de todo lo cruento, lo desolado, lo agónico, lo terrible y a veces bueno que había en mí y me cercaba. (librodot.com s.f.: 133)

Como fuente de inspiración, el poeta menciona dos elementos principales: la poesía de Góngora y el surrealismo europeo. La obra de Góngora le fascinaba; junto con otros autores de Generación 27 le rindió un homenaje con ocasión del 300 aniversario de su muerte. Alberti asimiló del arte barroca el aspecto cruel y del surrealismo la nueva actitud hacia la forma del texto.

Los elementos mencionados los podemos observar muy claramente en el poema Los ángeles muertos en el que vemos los rastros de la presencia de los ángeles en el mundo. No solo ellos están muertos, todo parece abandonado, destruido y horripilante; es una visión apocalíptica de nuestra civilización. En cuanto a la forma, existe solo una regla, o sea, todo está permitido. Las cinco estrofas que crean el poema poseen varios números de versos, desde tres hasta siete, asimismo cambia el número de sílabas, es un poema de versos libres. En la primera y última estrofa leemos un llamamiento al lector: “Buscad, buscadlos”, pero no sabemos exactamente, cómo son los ángeles y dónde se encuentran. El autor nos sugiere una serie de lugares más repugnantes, desamparados y tristes, describiendolos con varias metáforas muy abstractas y complicadas, p.ej.: “en el insomnio de las cañerías olvidadas; en esos escombros momentáneos que aparecen en las neblinas; más en esas astillas vagabundas que se consumen sin fuego; debajo de la gota de cera que sepulta la palabra de un libro”. Sus asociaciones son tan extrañas que necesitamos mucha imaginación para ponernos en el lugar del sujeto lírico, sin embargo, sus visiones nos asustan, sentimos una ansiedad intensa.

En la traducción de Irena Kuran-Bogucka vemos la misma estructura del poema, es decir, el verso libre. Evidentemente, hay cinco estrofas y el mismo número de versos en ellas, como en la versión original. En general, las frases en polaco son un poco más cortas. Esto demuestra la competencia con la que la traductora expresa el contenido y el sentido del texto. En este preciso poema la tarea fue un verdadero desafío: formular las visiones y observaciones tan inesperadas y complicadas. La traductora tuvo que romperse la cabeza con varios poemas del ciclo, lo analizó desde muchos puntos de vista. En la introducción a la edición polaca de poemas de Rafael Alberti leemos las palabras de Bogucka:

El ciclo se compone de 70 poemas herméticos, complicados, inquietadores. Cuesta entenderlos, y a la vez, es difícil resistirse a su poder increíble. Los “ángeles”, pérfidos y ambiguos, nos hechizan con la belleza oscura y peligrosa; se diferencian a lo extremo de los canones generalmente conocidos. Con seguridad, no demuestran rasgos que habitualmente consideramos como angelicales: no son relumbrantes ni luminosos, no vienen del cielo… Conturbados, belicosos, violentos o carbonizados parecen más los demonios. ¿A lo mejor, lo “angélico” consista en la falta total de los rasgos humanos? No hay respuesta. En armaduras, cubiertos con indirectas, escondidos en la complejidad de metáfora, no nos descubren su secreto. (Alberti 1986: 39-40) [traducción propia]

Algunos fragmentos del texto polaco parecen extraordinariamente interesantes:
„w korytach rzek zdławionych śmietnika milczeniem; tam, gdzie leżą wygnane zwłoki cegły martwej; w tych dręczących koślawe meble nieobecnościach grząskich; obok czerepu potłuczonej butli; tuż obok ostrze brzytwy poniechanej na skraju czeluści.” La traductora usa palabras muy raras, inventa varios atajos retóricos, para que el lector se imagine mejor el mundo apocalíptico de Alberti.

czarneaniolyXilografía del ciclo “Czarne anioły”, 1977

 

Lejana y sola (5)

Kinga Szpuler

3.2. Poemas de Rafael Alberti

 3.2.1. Prólogo, del poemario El alba del alhelí (1925-1926)

El alba del alhelí
X
Prólogo
X
Todo lo que por ti vi
– la estrella sobre el aprisco,
el carro estival del heno
y el alba del alhelí-,
si me miras, para ti.
X
Lo que gustaste por mí
– la azúcar del malvavisco,
la menta del mar sereno
y el humo azul del benjuí-,
si me miras, para ti.
X
(Hypérbole, s.f.)
Świt lewkonii
X
Prolog
X
Com z tobą ujrzał choć raz:
– opalowy świt lewkonii,
wóz siana o letnim zmierzchu,
nad owczarnią iskry gwiazd –
to wszystko ci daję, patrz.
X
Czego smak przeze mnie znasz:
– chłodna mięta mórz spokojnych,
benzoesu dym w powietrzu,
łagodnego cukru ślaz –
to wszystko ci daję, patrz.
X
(Alberti 1986: 121)

Este poema breve es el prólogo del tercer poemario publicado por Rafael Alberti con el título El alba del alhelí. El ciclo se compone de tres partes: El blanco alhelí, El negro alhelí y El verde alhelí, entre las que cada posee sus rasgos particulares.

El Prólogo es un texto muy corto, son solo dos estrofas, cada una de cinco versos. No obstante, el poema posee una estructura muy refinada y simétrica. El primer, cuarto y quinto verso son los heptasílabos, además las últimas palabras de las tres líneas crean las rimas oxítonas[1]: “vi – alhelí – ti”. El segundo y tercer verso tienen ocho sílabas métricas. Lo interesante lo podemos observar cuando comparamos las dos estrofas, porque encontramos las rimas inesperadas, es decir, se riman las palabras: “aprisco – malvavisco” y “heno – sereno” y son las rimas consonantes[2]. Es, como si las rimas saltaran de una estrofa a otra. Tenemos también un estribillo, porque el quinto verso de cada estrofa se repite.

El contenido del texto describe un momento romántico, una declaración de un chico hacia su amante. Todo dura solo un instante, sin embargo, contiene una riqueza de metáforas y epítetos muy rebuscados: “la estrella sobre el aprisco; el alba del alhelí; el azúcar del malvavisco; la menta del mar sereno; el humo azul del benjuí”. Todas las imágenes el amante se las quiere regalar a su novia.

La estructura de la versión polaca del poema es casi la misma como en el texto original: coinciden exactamente los números de versos y sílabas de las dos estrofas. La traductora imita también las rimas oxítonas: “raz – gwiazd – patrz” y “znasz – ślaz – patrz”. Igualmente, corresponden las rimas que en español son consonantes: “lewkonii – spokojnych “, aunque, en este caso no logró una rima perfecta, y “zmierzchu – powietrzu”.

Al comparar el contenido léxico, observamos pequeñas modificaciones en cuanto al orden de las informaciones, pero la traductora no omite a ninguna. Bogucka está haciendo malabares con las palabras, para conseguir la forma perfecta.

[1] En rimas oxítonas se riman las últimas sílabas del verso.
[2] Son rimas perfectas en las que se riman las dos últimas sílabas del verso.


Irena Kuran-Bogucka, szkic do cyklu “Anioły” Rafaela Albertiego

 

O poezji i patriotyzmie

Dziś taki dzień, że dobrze jeśli chodzi o Ojczyznę

Roman Brodowski

Wielka Improwizacja (tytuł nadany przez adminkę)

Niedawno odwiedziłem moich znajomych. Zaproszony przez Janka i jego sympatyczniejszą cząstkę wspólnoty majątkowej Gosię (dla nieprzyjaciół Małgorzatę), na poetycki podwieczorek, wyruszyłem w czasie piania kogutów na ten ich koniec świata. Na szczęście koniec ten znajdował się tuż za miedzą rzeczywistości polsko-niemieckiej, czyli w Zielonej Górze. Do miasta dotarłem około południa. Zaraz po wyjściu z autokaru udałem się na umówione miejsce spotkania, czyli, tradycyjnie już, na ławeczkę obok pomnika Bachusa. Otulony ciepłem słonecznych promieni, podziwiałem kolorowe secesyjne kamieniczki. W odróżnieniu od wielu innych polskich miast, w Zielonej Górze większość zachowała swoją pierwotną formę. I nic w tym dziwnego, bo i miasto jest jednym z nielicznych ocalałych w wojennej zawierusze od bomb i pożarów.
Janek z tak zwaną niemiecką punkualnością (nie wiem dlaczego niemiecką? – odp. adminki, bo tak ongiś jeździły koleje niemieckie, że można było wg nich regulować zegarki – ech, gdzie te czasy?) przyszedł na spotkanie o trzeciej. Po krótkiej rozmowie, krętymi uliczkami, udaliśmy się tam, gdzie miała się odbyć moja z przyjaciółmi Janka, poetycko-filozoficzna biesiada czyli restauracji na obrzeżach jakiegoś parku. W bocznej sali przy połączonych stołach czekali już zaproszeni goście.
Usiadłem między dwiema miłymi paniami, wdychając mym zalergizowanym nosem zapach ich perfum. Nie wiem, czy były to perfumy Chanel N°5, ale pachniały delikatnie kawa z cynamonem i muszę przyznać, że moje receptory węchu przyjmowały ten zapach bezkrytycznie.
Wypiłem kilka łyków herbaty z cytryną (mój ulubiony napój), wysłuchałem powitalnego wstępu i rozpocząłem to kameralne spotkanie z miłośnikami poezji kresowej.
Ze względu na lekko już wychodzący poza ramy wieku średniego, wiek słuchaczy, postanowiłem skupić uwagę na poezji teologiczno-filozoficznej, rozpoczynając od twórczości apokryficznej.
Po przeczytaniu kilku utworów, doszedłem do wniosku, że zacząłem chyba od zbyt poważnej i być może trudnej do zrozumienia kategorii wiersza. Dla rozluźnienia nieco przygasłej atmosfery przeszedłem do poezji lirycznej, opisującej Kresy a i inne nasze ojczyźniane pejzaże. Dopiero jednak przy prezentacji wierszy dla dzieci oraz twórczości satyrycznej atmosfera stała się iście sielankowa.

A potem ktoś zapytał, czy piszę utwory satyryczne o tematyce społeczno-politycznej, komentujące sytuację w kraju, i czy może mam jakiś w zanadrzu.
– Oczywiście, odpowiedziałem, i takowe się zdarzają w mojej bogatej kolekcji literackich wypocin. Na prośbę większości przeczytałem dwa nieco sarkastyczne utwory. Miałem ze sobą jeszcze trzecią satyrę, a choć wydawała mi się zbyt frywolna, wulgarna, prawie że paszkwil, to w przypływie odwagi, czując podatny grunt pod nogami postanowiłem sprawdzić reakcję publiczności i…, po raz pierwszy przeczytałem ją w gronie większym niż trzy (moja małżonka, moje odbicie w lustrze i ja).

Nieco erotyczno polityczna bajeczka dla dorosłych

Zaprosiła mnie córeczka do ZOO
Do takiego więzienia dla zwierząt
Bym zobaczył słonie, lwy, jelenie
Bym zobaczył jak żyją, co jedzą

Stanęliśmy przy klatce z małpami
Z pawianami klateczka to była
W niej niewielki dupiaty pan pawian,
Wokół niego gromadka krążyła.

Pan i władca, choć mały, to wielki
Najważniejszy wśród małpiej czeladzi
Każda biegnie doń, łuska, dotyka
Nastawiając, by na nią się sadził.

Inni stada członkowie, pawiany,
Bezrozumne, krzykliwe stworzenia
Bezkrytycznie słuchali przywódcy
Dbając, by miał coś do… pieprzenia.

Nagle chwycił on samkę za głowę
I przysadził się do niej na plecy
Stado krzyczy w bezmyślnej ekstazie
A i samka z radością też beczy.

Zobaczyła to córka, Kasieńka
Mała jeszcze, więc nic nie rozumie
Zawołała – Tatusiu jak ładnie,
Jak ten małp pan zabawiać się umie!

Uśmiechnąłem się do niej bez słowa
Popatrzyłem na ten akt pawiana
I myśl taka mi przyszła do głowy.
Że ta scena jest dziwnie mi znana.

Tak, widziałem to nieraz w Warszawie
W parlamencie, na Wiejskiej ulicy…,
W twardej ławie też siedzi ktoś taki
Z którym stado partyjne się liczy.

Też biegają do niego samiczki
I pochlebców cała samców grupa
By zachcianki spełniać swego szefa
Choć dla innych w sejmie to on – pupa.

Nie potrafi jedności zbudować
Od pawiana z Zoo nie jest lepszy
Nawet gorszy, bo pawian swe samki…,
On natomiast Ojczyznę chce spieprzyć

Berlin 23.08.2016.

Ku mojemu zaskoczeniu właśnie ten utwór stał się tą najbardziej trafną formą literackiej wypowiedzi dla grona przybyłych na spotkanie gości…, po za jednym wyjątkiem. Miłe dla mojego ucha oklaski zakłócił dobiegający z sali głos. To jakaś starsza pani próbowała coś powiedzieć. Oklaski zamilkły. Starsza pani patrząc na mnie nieco zniesmaczona, rzekła
– Ten ostatni utwór, który pan przeczytał, jest nie tylko cyniczny, ale w obrazliwy sposób przekazuje nieprawdę i z pogardą odnosi się do tych, którzy walczą by wyciągnąć Polskę z marazmu, w jaki przez ostatnie lata wpychały nas rządy tej przestępczej koalicji PO-PSL. Jestem panem zawiedziona, mówiła dalej, myślałam, że ktojak kto, ale wy, poeci, powinniście świecić przykładem patriotyzmu. Myliłam się – dodała, i usiadła poddenerwowana na krześle.

Podszedłem do niej i szarmancko, jak to wszak mam w zwyczaju, powiedziałem, że poeci to taka specyficzna grupa ludzi, którzy uwięzieni w objęciach weny, piszą to, do czego ich ona zmusza. I nie wolno się na nich obrażać, gniewać z powodu ich duchowych słabości. Wyznałem też, że nie należę do grupy „wierszokletów” piszących na zamówienie, automatycznie, i bezbarwnie, nie tworzę na zawołanie żadnych jednominutówkek, ale w drodze wyjątku uczynię to dla niej, w akcie przeprosin. I być może sprawię, że pozostanę w jej oczach prawdziwym „patriotą”. Poprosiłem o kawałek papieru, wyjąłem długopis i w zupełnej ciszy zacząłem, ach, tworzyć. Po dwóch, może trzech minutach wstałem od stołu i z pasją prawdziwego aktora zacząłem recytować.

Patriotyczny Idiota

Prawda w czasie niezgody, rozłamów
Droższa jest od srebra, a nawet i złota
Lecz uszy prostego ludu niestety,
Cieszy fałsz, kłamstwo, populizm, głupota.

A mędrcy od wieków słowa te mawiają
Że mądrość powoli umiera w narodach
W których fobie i nienawiść rządzą,
Miast by spokój był, rozwaga i zgoda

Niech ja także, ja, głupiec, ja z tego systemu
Dadam od siebie znamienne już słowa
– Gdzie mądrość i prawda we wspólnocie żyją.
Tam Boże, ach Boże… Ojczyznę uchowaj.

Dopiłem herbatę i po chwili pożegnałem się z gospodarzami spotkania oraz pozostającymi w lekko jeszcze patriotycznej zadumie, miłośnikami poezji, by wraz z Jankiem udać się na dworzec autobusowy. W tym dniu czekało mnie jeszcze jedno spotkanie literackie, (tym razem nie moje), które odbyło się wieczorem w Berlinie.  Z furią występowały kobiety, ale miło było…

Autobus pokonywał 180 kilometrów przyjaźni polsko-niemieckiej.

Lejana y sola (4)

Kinga Szpuler

o tłumaczeniach Ireny Kuran-Boguckiej

3.1.4. Romance sonámbulo, del poemario Romancero gitano (1923-1927)

Romance sonámbulo

A Gloria Giner
y Fernando de los RíosVerde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde…?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando
desde los puertos de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No veis la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo.
Ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡Dejadme subir!, dejadme
hasta las altas barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe,
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

(Lorca 1977: 400)

Romanca lunatyczna

Dla Glorii Giner
i dla Fernanda de los RíosZielonej pragnę zieleni.
Pnie zielone. Wiatr zielony.
Koń na stromym zboczu gór
i okręt na morskiej toni.
Ona, przepasana cieniem,
śni wsparta o balustradę.
Zieleń ciała, włosów zieleń,
w oczach srebro lodowate.
Zielonej pragnę zieleni.
Cygański księżyc jej świeci;
rzeczy ją widzą, lecz ona
nie może ujrzeć tych rzeczy.Zielonej pragnę zieleni.
Wielkich gwiazd ze szronu roje
nadciągają z rybą cienia,
rozchylić świtu podwoje.
Figowiec o wicher czochra
gęstwę gałęzi chropawych,
a góra, drapieżny kot,
jeży swe cierpkie agawy.
Lecz kto przyjdzie? I którędy…?
Włosów zieleń, zieleń ciała.
Ona, wciąż przy balustradzie,
w snach gorzkie morze ujarzała.

– Krewniaku, zróbmy zamianę:
za dom konia chciejcie zabrać,
mój sztylet za koc wam oddam,
moje siodło za zwierciadła.
Krewniaku, przybywam krwawiąc
od samych przełęczy Cabra.
– Rad bym, chłopcze, tę umowę
zawarł z tobą, to wiadome.
Ale ja to już nie ja,
ni mój dom nie jest mym domem.
– Krewniaku, chcę umrzeć godnie:
jeżeli można, w stalowym
moim łóżku, na pościeli
z holenderskich płócien nowych.
Pierś po serce mam przebitą.
Nie widzicie mojej rany?
– Trzysta ciemnych róż splamiło
biel twej bluzy poszarpanej.
Pachnie krew, krew po twej szarfie
spływa strumieniem czerwonym.
Ale ja to już nie ja,
ni mój dom nie jest mym domem.
– Więc przynajmniej pójść mi dajcie
do wysokiej balustrady!
Niech tam pójdę! Niechaj dojdę
do zielonej balustrady,
do balustrad księżycowych,
gdzie szumią wodne kaskady.

Już wspinają się Cyganie
do wysokiej balustrady,
zostawiając ślady krwi
i łez zostawiając ślady.
Latarenki z cienkiej blachy
dygotały nad dachami.
Świt tysiącem kryształowych
tamburynów zorzę ranił.

Zielonej pragnę zieleni.
Wiatr zielony, pnie zielone.
Wspięli się Cyganie.
Silny wiatr rzucił w ich stronę
dziwny smak, który lawendę,
żółć i miętę przypominał.
– Krewniaku! Gdzie twoja córka?
Mów, gdzie ta gorzka dziewczyna?
– Ileż razy cię czekała!
Ileż razy czekać miała
przy zielonej balustradzie!
Czarne włosy i twarz biała.

Na ciemnym stawie Cyganka
kołysała się samotnie.
Zieleń ciała, włosów zieleń,
w oczach twarde srebro chłodne.
Lodowy sopel księżyca
trzymał ją na tafli wodnej.
Noc się zrobiła zaciszna
jak mały placyk. We wrota
kilku pijanych żandarmów
jęło kolbami łomotać.

Zielonej pragnę zieleni.
Pnie zielone. Wiatr zielony.
Koń na stromym zboczu gór.
I okręt na morskiej toni.

(Lorca 1982: 179)

El famoso poema de Federico García Lorca Romance sonámbulo es una obra muy ambigua, llena de símbolos e indirectas. Consta de siete estrofas, aunque no de la misma longitud, y en suma de 86 versos, que en la mayoría son los octosílabos. La forma del poema es el romance ibérico, tan presente en la literatura española desde el siglo XV. Muy típicas son también las rimas asonantes repitiéndose en los versos pares a lo largo del texto.

El título de la obra, Romance sonámbulo, indica la temática con la que nos vamos a encontrar en el texto: el adjetivo “sonámbulo” se refiere al mundo de los sueños. La confirmación de nuestras suposiciones la encontramos ya en los dos primeros versos del poema “Verde que te quiero verde./ Verde viento. Verdes ramas.” El color verde tiene en el arte una simbología muy extensa. Desde luego, está vinculado con la naturaleza, pero también significa lo onírico e irreal, incluso la descomposición, la muerte y el mundo más allá. En el poema todos los significados se presentan mezclados creando un mundo misterioso y nostálgico.

El argumento del poema transcurre en los últimos momentos de la noche, en el “camino del alba”, lo que es un elemento adicional que podríamos asociar con el color verde. Escuchamos las voces de tres personajes: la del narrador y las de los dos hombres: el mocito y su compadre. Los primeros cuatro versos abren el poema y están repetidos a su final, es decir, crean una epanadiplosis[1]. Asimismo, las palabras “Verde que te quiero verde” las encontramos varias veces en el texto.

En la primera estrofa vemos a la figura de una chica probablemente muerta. Lo suponemos de su descripción: “Con la sombra en la cintura/ ella sueña en su baranda/ verde carne, pelo verde,/ con ojos de fría plata.” Además se encuentra bajo la “luna gitana” y no puede ver nada, sus ojos ya están muertos.

En la segunda estrofa el autor nos presenta un paisaje excepcional de madrugada. Es un poco espantoso porque las cosas parecen ser otras que en la realidad, el claroscuro deforma los árboles, las montañas y el cielo. Lorca usa las metáforas infrecuentes para describirlo: “La higuera frota su viento/ con la lija de sus ramas,/ y el monte, gato garduño,/ eriza sus pitas agrias.” Se acercan dos personas, pero la chica, aunque “sigue en su baranda”, no reacciona.

En la tercera parte somos testigos del diálogo entre dos hombres que están huyendo; el mocito está malherido y sabe que dentro de poco tiempo morirá. Vale la pena citar la metáfora magnífica que describe su herida: “Trescientas rosas morenas/ lleva tu pechera blanca.” Él pide a su compadre, probablemente el padre de la chica, que le ayude a pasar los últimos momentos de su vida en condiciones dignas: “Compadre, quiero morir/ decentemente en mi cama.” Desgraciadamente, en las circunstancias, el compadre no puede ayudarle: “Pero yo ya no soy yo./ Ni mi casa es ya mi casa.” En la cuarta estrofa los hombres siguen acercándose a la morada.

En la quinta estrofa los hombres llegan a la puerta y escuchamos otra parte de su diálogo. El chico pregunta por la hija del compadre, la está buscando. El padre parece darse cuenta de la verdad, o sea, la chica se mató por el amor desgraciado.

En la penúltima parte encontramos la confirmación de nuestras conjeturas anteriores. La chica se suicidó, la vemos muerta en el agua: “Sobre el rostro del aljibe,/ se mecía la gitana./ Verde carne, pelo verde,/ con ojos de fría plata./ Un carámbano de luna/ la sostiene sobre el agua.” Sobre todo, la última metáfora estimula mucho la imaginación del lector. A la casa llegan también los guardias que buscan a los hombres, aunque no sabemos si los han capturado.

La obra termina con la repetición de los primeros cuatro versos. Después de la lectura del poema, las palabras parecen aún más trascendentes. Está seguro, que el color verde significa la muerte. Igualmente, prestamos más atención al doble significado del verbo “querer”. El sujeto lírico no sólo desea morir, sino quiere la muerte; solo de esta manera puede unirse con su gitanilla amada.

La traducción del poema es bastante coherente con el texto original. Como siempre, la traductora presenta una gran habilidad para formar los versos octosílabos y las rimas asonantes. Asimismo, el ritmo y la melodía del poema están intactos. De hecho, al leerlo en voz alta sentimos la misma emoción e inquietud, se nos presentan los mismos paisajes y escenas. La traductora logra muy bien imitar la dinámica de los acontecimientos, los diálogos entre los hombres son convincentes. Por su educación artística Irena Kuran-Bogucka conocía muy bien la simbología de los colores y signos, entonces, podemos suponer que era capaz de visualizarse mejor el contenido de las palabras. En la traducción consigue muy bien verter al polaco las metáforas más abstractas: “ona, przepasana cieniem; w oczach srebro lodowate; Trzysta ciemnych róż splamiło/ biel twej bluzy poszarpanej; Świt tysiącem kryształowych/ tamburynów zorzę ranił; Lodowy sopel księżyca/ trzymał ją na tafli wodnej.” El fragmento más representativo de su talento lo encontramos en la descripción pintoresca de la mardugada: “Figowiec o wicher czochra/ gęstwę gałęzi chropawych,/ a góra, drapieżny kot,/ jeży swe cierpkie agawy.”

En cuanto al verbo “querer”, muy afortunado suena el verbo polaco “pragnąć” que abarca el mayor campo semántico que otras posibles traducciones: “kochać” o “chcieć”. La traductora expresó con mucho ingenio el doble sentido de la palabra española.

Todos los elementos mencionados del taller literario y artístico de Irena Kuran-Bogucka muestran su experiencia y talento como traductora. Sin la menor duda podemos reconocer que su versión de la obra tiene gran calidad. Las palabras parecen sencillas, no obstante, tienen mucha gracia, tal y como suena la poesía de Federico García Lorca.

[1] Figura estilística que consiste en una repetición, al principio y al final del texto.

mezatkaniewiernaXilografía del ciclo “Romancero cygańskie”, 1961

Lejana y sola (3)

Kinga Szpuler

3.1.3. La casada infiel, del poemario Romancero gitano (1923-1927)

La casada infiel

A Lydia Cabrera
y a su negrita

Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quién soy.
Como un gitano legítimo.
La regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.

(Lorca 1977: 406)

Mężatka niewierna

Dla Lydii Cabrera
i dla jej małej Murzynki

Że też ją nad rzekę wartką
zabrałem, jak to dziewczynę;
lecz ona była mężatką.
Przypadła akurat noc
Świętego Jakuba. Właśnie
pogasły latarnie,
a świerszcze zaczęły jaśnieć.
Na skraju miasta dotknąłem
jej piersi, co jeszcze spały,
i zaraz dla mnie rozkwitły
jak pęki hiacyntów białych.
Krochmal jej halki w mych uszach
szumiał i sztywno szeleścił
jak zwój jedwabiu przez dziesięć
sztyletów darty na części.
Bez srebrnej poświaty wzrosły
wzwyż drzew korony. Z daleka,
zza rzeki, skryty w ciemnościach,
horyzont psów głośno szczekał.

Za ostrężyną, za cierniem,
i za trzcinami gęstymi,
pod włosów jej bujne sploty
zrobiłem wgłębienie w ziemi.
Ja chustę z szyi zerwałem,
zaś ona zdjęła swą suknię.
Ja pas z rewolwerem, ona
cztery gorsety cieniuchne.
Ni muszla, ni tuberoza,
nie jest tak gładka i biała,
ni takim nie świeci blaskiem
światło księżyca w kryształach.
Jej uda mi uciekały
jak ryby płochliwe, zwinne,
na poły płonące żarem,
na poły niby lód zimne.
W tę noc pędziłem na oklep,
gdzie droga najlepsza wiodła,
na klaczy z masy perłowej,
bez cugli, strzemion, ni siodła.
Nie chcę, bo jestem mężczyzną,
słów jej nikomu powtarzać.
Roztropność uczy, że lepsza
bywa dyskrecja rozważna.
Aż ją zabrałem od pisaku
i pieszczot brudną znad rzeki.
Szpady irysów walczyły
z porannym powiewem rześkim.

Cóż, zachowałem się tak,
jak na Cygana przystało:
dałem jej skrzynkę do nici,
złocistą, z atłasu całą,
Lecz się zakochać nie chciałem,
bo mając męża, nieszczera,
mówiła, że jest dziewczyną,
gdym ją nad rzekę zabierał.

(Lorca 1982: 184)

La casada infiel es el romance: género literario, parecido a la balada, muy típico de la literatura española e hispanoamericana desde el siglo XV. El romance tradicional se escribía con los versos octosílabos y con las rimas asonantes en los versos pares. Sin embargo, el poema de Lorca es una obra más moderna, por eso el autor se permitió algunas modificaciones.

El yo poético es un gitano, una de las figuras más frecuentes en las obras de Lorca. El gitano está contándonos su aventura amorosa que vivió con una mujer joven, pero casada, lo que ya vemos mencionado en el título del poema. Ella lo había engañado al no decirle que tenía marido, pero el gitano no parece muy desilusionado después de la noche. Todo lo contrario, se vanagloria de lo sucedido como si les estuviese refiriendo la historia a sus compañeros. Nos relata con detalles los acontecimientos de la noche, sin embargo, no nos revela la identidad de la mujer. El poema consta de tres partes: la introducción en la que vemos la pareja dirigiéndose al río y dándose las primeras caricias, la parte principal cuando realizan el acto sexual y el final en el que el gitano termina la relación con la chica.

En cuanto a las rimas, también tenemos que ver con rimas asonantes, aunque se encuentran en los versos impares. El número de las sílabas no es fijo, predominan los octosílabos, pero de vez en cuando encontramos los versos heptasílabos, eneasílabos y decasílabos.

Una figura retórica muy visible es el encabalgamiento, o sea, la división de las frases entre los versos, p.ej.: “Y que yo me la llevé al río/ creyendo que era mozuela,/ pero tenía marido.” Por lo mismo, aumenta la dinámica del texto y se estimula la imaginación del lector, que se siente animado a seguir con la lectura. El autor se sirve de la figura varias veces a lo largo del poema.

Se hacen notar otros recursos estilísticos que le inducen al lector a estimar la maestría del gran taller poético de Lorca:
● las metáforas ilustrativas: “potra de nácar; las espadas de los lirios; la luz del entendimiento; un horizonte de perros”;
● las comparaciones y epítetos extraordinariamente atrayentes: “como ramos de jacintos; como peces sorprendidos; sus pechos dormidos; el cutis tan fino”;
● paralelismo: “Se apagaron los faroles/ y se encendieron los grillos; Yo me quité la corbata./ Ella se quitó el vestido; la mitad llenos de lumbre,/ la mitad llenos de frío.”
Lorca está pintándonos con palabras una historia llena de emociones y sensualidad, asimismo está mezclando los elementos visuales “Se apagaron los faroles/ y se encendieron los grillos; ni los cristales con luna/ relumbran con ese brillo” con los elementos auditivos “El almidón de su enagua/ me sonaba en el oído,/ como una pieza de seda/ rasgada por diez cuchillos”. En el fondo observamos el paisaje andaluz, una ciudad cerca del río y la naturaleza.

La traducción de Irena Kuran-Bogucka imita muy bien la forma del romance. Evidentemente, el texto se compone de tres partes y como en el original, encontramos las rimas asonantes en los versos impares. Generalmente, el encanto de este tipo de rimas procede de lo sutil e inesperado que suenan, es decir, no son las palabras de las que podríamos presumir. La versión polaca nos sorprende con rimas muy originales y elegantes: “suknię – cieniuchne, biała – kryształach, znad rzeki – rześkim, nieszczera – zabierał”. Además, la traductora consigue formar en su mayoría los versos octosílabos, aunque no en todos casos, al igual que Lorca.

Muy bien logrados son varios encabalgamientos que nos acompañan en casi cada verso del poema y son un ejemplo del virtuosismo en servirse de la lengua polaca. Esta figura estilística nos invita a leer el texto en su totalidad, o sea, despierta nuestra curiosidad, sobre todo en los momentos cuando aumenta la tensión: “Że też ją nad rzekę wartką/ zabrałem, jak to dziewczynę; Na skraju miasta dotknąłem/ jej piersi, co jeszcze spały; Ja pas z rewolwerem, ona/ cztery gorsety cieniuchne; na klaczy z masy perłowej,/ bez cugli, strzemion, ni siodła”, etc.

Asimismo, una muy buena impresión dan otras figuras retóricas vertidas al polaco. Las metáforas: „pędziłem na oślep/ na klaczy z masy perłowej; jej piersi, co jeszcze spały; szpady irysów walczyły, horyzont psów głośno szczekał”; las comparaciones y epítetos: „jak pęki hiacyntów białych; jak ryby płochliwe, zwinne; gorsety cieniuchne; od piasku i pieszczot brudną”; el paralelismo: „Właśnie/ pogasły latarnie,/ a świerszcze zaczęły jaśnieć.; Ja chustę z szyi zerwałem,/ zaś ona zdjęła swą suknię.; na poły płonące żarem,/ na poły niby lód zimne”. En particular, hay que distinguir dos fragmentos del texto extraordinariamente traducidos, uno por los efectos auditivos: “Krochmal jej halki w mych uszach/ szumiał i sztywno szeleścił/ jak zwój jedwabiu przez dziesięć/ sztyletów darty na części”; y el otro por los efectos visuales: „W tę noc pędziłem na oklep,/ gdzie droga najlepsza wiodła,/ na klaczy z masy perłowej,/ bez cugli, strzemion, ni siodła”.

La traductora no intenta repetir por inercia las expresiones del texto original, sino escoger las mejores palabras para reproducir las mismas emociones y sensaciones que tiene el poema en español, para darle al lector la posibilidad de fascinarse con el momento tan efímero del encuentro de los amantes.

przerywnik-kobieta-patrzy

Lejana y sola (2)

Wybrałam ten nadtytuł cyklu, tytuł wiersza omówionego przez Kingę Szpuler przed tygodniem – daleka i samotna – bo wydaje mi się,  że moja Mama, Irena Kuran-Bogucka, taka właśnie była. Miała rodzinę i mnóstwo przyjaciół, ale naprawdę była jak Cordoba: samotna w oddali.

Kinga Szpuler

3.1.2. La guitarra, del poemario Poema del cante jondo (1921)

La guitarra

Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil
callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama
¡Oh guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas

(Lorca 1977: 158)

Gitara

Zaczyna lament
gitara.
Pękają kieliszki
poranka.
Zaczyna lament
gitara.
Nie da się jej
uciszyć.
Nie sposób jej
uciszyć.
Płacze monotonnie
jak płacze woda rzeki,
jak płacze wiatr
pośród śnieżycy.
Nie sposób jej
uciszyć.
Opłakuje tyle
rzeczy dalekich.
Gorący piasek południa,
co pragnie białych kamelii.
Opłakuje strzałę bez celu,
zmierzch bez nadziei jutrzenki,
i pierwsze ptaki, pośród gałęzi,
zabite.
O gitaro!
Serce krwawiące,
pięcioma mieczami przeszyte.

(Lorca 1982: 36)

La guitarra es un poema no estrófico con un número variable de sílabas, desde cuatro hasta ocho. En casi todos los versos pares encontramos las rimas asonantes que influyen, de una forma sutil, en el ritmo del texto.

Podemos diferenciar tres partes de la composición: en la primera el autor presenta la guitarra; la escuchamos, aunque su sonido parece más el llanto de un ser humano. Podemos ver también metáforas, en las que se compara el sonido del instrumento con otros fenómenos, como el del agua y el viento fuerte. En la segunda parte nos enteramos de los motivos de la nostalgia: la guitarra lamenta por las cosas inalcanzables o pérdidas: paisajes lejanos, esperanzas incumplidas y el temor a la muerte que también está presente en el poema en forma de los pájaros muertos. Los tres últimos versos cierran el poema con una metáfora muy compleja que nos revela la causa fundamental del dolor y llanto: “¡Oh guitarra!/ Corazón malherido/ por cinco espadas”. Las espadas son un símbolo de los dedos del músico y el corazón herido recuerda el motivo de siete dolores de María[1]. Desde luego, la traductora está consciente de la simbología, porque lo explica detalladamente en sus comentarios.

La guitarra es uno de los elementos más populares en la cultura gitana, es el fundamento del flamenco y acompaña a los cantantes en el cante jondo[2]. La dominante semántica del poema, evidentemente, es la personificación del instrumento que obtiene en el texto los rasgos humanos. La guitarra está herida, siente dolor, lamenta, está soñando con objetivos extraviados y le transmite al lector sus sentimientos. Aunque no lo leemos directamente en el texto, estamos seguros de que los sentimientos se refieren al propio poeta. Le compadecemos aún más, conociendo su biografía verdadera y su muerte trágica.

La versión polaca del poema mantiene la estructura general del texto, o sea, no hay estrofas y el orden de los versos es, más o menos, libre. La traductora imita la división característica de las frases en dos versos, por ejemplo: “Empieza el llanto/ de la guitarra.; Zaczyna lament/ gitara”. Por eso mantiene el ritmo del texto original y las posiciones de las cesuras. En cuanto a las rimas, no logró solucionarlas en cada verso par, pero en la mayoría de los casos, sí.

Como siempre, Irena Kuran-Bogucka escoge cuidadosamente las palabras, no son las expresiones casuales o escritas por fuerza. El fragmento más impresionante son los once últimos versos del poema, donde nos imaginamos precisamente todas las cosas, por las que lamenta la guitarra. Estas imágenes no dejan a nadie indiferente. Al pensar en lo duro que es la vida del ser humano, cada vez sufrimos más con el poeta.

gitaramamy

[1] Siete momentos dolorosos en la vida de María, la madre de Jesús: un motivo artístico muy popular.

[2] Cante andaluz, propio del flamenco, expresa los profundos sentimientos del cantante.

Lejana y sola (1)

Zgodnie z zapowiedzią, rozpoczynam dziś publikację fragmentów pracy magisterskiej Kingi na temat tłumaczeń Mamy, Ireny Kuran-Boguckiej.

Celowo wybrałam ten właśnie, a nie inny moment pierwszej publikacji: w piątek, 19 sierpnia, minęła 80 rocznica śmierci największego poety współczesnej Hiszpanii, Federico Garcii Lorki, rozstrzelanego przez siepaczy frankistowskich w wąwozie Viznar koło Granady. Poezja Lorki była wielką fascynacją Mamy.  Wczoraj minęła 21 rocznica jej śmierci.

RIP

druga

Kinga Szpuler

Introducción

La siguiente tesina presenta a la persona y el trabajo literario de Irena Kuran-Bogucka, una artista gráfica y traductora polaca de poesía española. Su trayectoria profesional es sorprendente y muy interesante porque, por pura afición al arte, se atrevió a descifrar el mundo mágico de los poemas españoles. Nunca había estudiado la lengua española en una universidad ni nadie le había enseñado las reglas de traducción. Sin embargo, sus versiones de los poemas son muy coherentes y nos transmiten el hechizo y la riqueza de la lengua española.

– ¿Cómo y para qué hacerse traductora de poesía española sin conocer la lengua en absoluto?

– ¿Por qué una artista gráfica muy apreciada decide cambiar totalmente su ocupación y dedicarse a la literatura?

– ¿Qué factores definen a un buen traductor de poesía: es un pedante concienzudo o un visionario inspirado?

– ¿Hay que ser artista para poder interpretar el arte?

Estas preguntas le hacían muchas personas a Irena Kuran-Bogucka al publicar sus primeras traducciones de la poesía de Federico García Lorca y después también de Rafael Alberti.

En este trabajo vamos a responder a estas preguntas en base a varias explicaciones de la misma traductora, que en cada antología esclarece los motivos y métodos de su trabajo. Por consiguiente, vamos a analizar algunas de sus traducciones y compararlas con otras interpretaciones polacas. Dedicaremos un pequeño capítulo a las obras alemanas de Heinrich Heine, Günter Grass, Martin Pohl y Mascha Kaléko cuyos poemas también fueron traducidos por Irena Kuran-Bogucka. En la última parte de la tesina aprenderemos algo más sobre nuestro personaje, concretamente desde el punto de vista de sus hijas, Ewa Maria Slaska y Katarzyna Bogucka-Krenz.

3.1. Poemas de Federico Garcías Lorca

3.1.1. Canción del Jinete, del poemario Andaluzas (1921-1924)

Canción del Jinete

Córdoba.

Lejana y sola.


Jaca negra, luna grande,

y aceitunas en mi alforja.

Aunque sepa los caminos

yo nunca llegaré a Córdoba.


Por el llano, por el viento,

jaca negra, luna roja.

La muerte me está mirando

desde las torres de Córdoba.


¡Ay qué camino tan largo!

¡Ay mi jaca valerosa!

¡Ay que la muerte me espera,

antes de llegar a Córdoba!


Córdoba.

Lejana y sola


(Lorca 1977: 307)

Piosenka jeźdźca

Kordoba

samotna w dali.


Czarny koń, ogromny księżyc

i oliwek pełne torby.

Chociaż drogę znam, to nigdy

ja nie dotrę do Kordoby.


Poprzez wiatr, porzez równinę,

krwawy księżyc, koń mój wrony.

A tam śmierć mnie wypatruje,

śmierć spogląda z wież Kordoby.


Aj, jakaż droga bezkresna!

Aj, mój koniu niestrudzony!

Aj, przecież śmierć mnie tu czeka,

zanim dotrę do Kordoby!


Kordoba

samotna w dali.


(Lorca 1982: 134)

El poema Canción de Jinete, escrito en el año 1924, pertenece a los poemas más emblemáticos de Federico García Lorca. Ya el título se refiere a la estructura formal del texto, o sea, es la canción, en la que al principio y al final encontramos un breve estribillo y además tres estrofas de cuatro versos octosílabos. En los versos pares observamos las rimas asonantes . La métrica del poema es bastante simétrica, entonces, la cesura casi siempre se ubica en el medio de la línea, es decir, después de cuatro sílabas.

El contenido del poema se refiere a los símbolos andaluces y a la vez a los gitanos, que están presentes en muchas obras de Lorca: el jinete desconocido, la ciudad inalcanzable, la jaca negra, la luna grande y roja, y sobre todo la muerte acercándose. El autor presenta varios epítetos muy sugestivos que nos ayudan a imaginarse el paisaje nocturno del poema e identificarse con el hombre. El jinete está viajando a Córdoba pero presiente de que no podrá llegar a su destino, porque sabe que morirá por el camino. La dominante semántica se encuentra en la conección de la forma de la canción y de la imagen siniestra. Sentimos la misma angustia que él, sin embargo, no podemos parar el trote del caballo; la canción tiene que ser cantada hasta el final trágico.

La traducción abarca perfectamente todos los elementos mencionados, tal en su estructura como en el contenido. En la versión polaca vemos la misma forma de paréntesis, es decir, dos estribillos y tres estrofas. Destacan los versos octosílabos y las rimas cuidadosamente imitadas, que demuestran la maestría de palabra. También los epítetos en la lengua polaca son bastante convincentes: “ogromny księżyc, krwawy księżyc, koń mój wrony, koń niestrudzony”. Los adjetivos llevan consigo muchas emociones y tienen el sonido duro como en español, porque todos contienen la letra “r”. Tenemos la impresión de ver el mismo paisaje y escuchar la misma canción, aunque en otro idioma.